¿Deberían preguntarte cuál es tu orientación sexual en una entrevista laboral? / Foto: Today.com

La orientación sexual de una persona no influye en su capacidad para realizar alguna actividad laboral. ¿Es ético o correcto preguntarle a alguien cuál es su orientación sexual en una entrevista de trabajo?

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Una chica a la que llamaré Ximena me contó que en su última entrevista de trabajo, el tipo que sería su jefe le preguntó cuál era su orientación sexual. Ella se sintió «nerviosa», pero prefirió decirle la verdad. Yo me quedé pensando en qué haría si me preguntaran algo así y la verdad creo que me sentiría bastante incómoda. Después de todo, ¿qué importa cuál es mi orientación sexual? Lo que me guste sexualmente no afecta en nada la manera en que trabajo, ¿o sí?

El asunto me molestó tanto que hice una encuesta en Twitter. La pregunta era: ¿Deberían preguntarte cuál es tu orientación sexual en una entrevista laboral? El 96 % de quienes contestaron dijeron que no, solo 4 % dijeron que sí.

En Facebook también pregunté a mis amig@s abogad@s si este tipo de preguntas eran legales o no. Aquí el comentario de la licenciada Marel Ruiz:

«No es ilegal que te pregunten. Es ilegal que no te contraten con base en tu orientación, pero la simple pregunta no constituye un acto de discriminación. Considero que es una pregunta irrelevante si se pretende averiguar qué tan apta o capaz eres de realizar una actividad profesional. Para determinar si es ético o no, creo que deberíamos conocer el porqué de la pregunta y las consecuencias de la respuesta, porque inclusive podría tratarse de una práctica exclusiva de quien te entrevistó o tener un fin positivo, como contratar más gente perteneciente a la comunidad lésbico-gay; sin embargo, reitero, no constituye un acto ilegal o discriminatorio».

 

A mí me parece que preguntar cuál es tu orientación sexual no es algo ético, así como no es ético que te pregunten si tienes tatuajes. ¿Acaso un tatuaje o una orientación sexual pueden causar que alguien haga mal su trabajo? Lo dudo mucho. Siento que ese tipo de preguntas son irrelevantes, incómodas, metiches e invasivas.

Cualquier cosa podría pasar: si respondo que sí y son homofóbicos, no habría manera de que yo pudiera comprobar que no me contrataron por eso. Si me niego a responder, también corro el riesgo de que no me contraten; digo esto con base en lo que le sucedió en una entrevista laboral a la escritora Criseida Santos Guevara (quien por cierto escribió la novela lésbica «La reinita pop no ha muerto», ganadora del Premio Literal de Novela 2013):

«Me preguntaron si tenía tatuajes y les enseñé brazos y manos, y me dijeron “no, pero de los que no se ven”. Y le contesté a la tipita (porque era una tipita como de 18 años): “Y si no te respondo?” y me contestó muy quitada de la pena: “Pues no te contrato”. Y yo: “Pero si no se ven cuál es el problema???” y pos necia, que a los tatuados ya no los estaban contratando porque eran muy conflictivos!!!!!».

¿Qué tal que solo por no responder una pregunta pueden no darte el trabajo? Eso se me hace muy injusto, pero bueno: ni ganas de ser parte de una empresa así.

La orientación sexual de alguien no influye en su desempeño laboral. Entonces ¿por qué preguntar? 
Foto: The Cheat Sheet

¿Qué hacer si te preguntan cuál es tu orientación sexual en una entrevista laboral?

¿Contestar o no contestar? Yo no sé qué haría. Pero según yo, no deberíamos tener que contestar preguntas de ese tipo cuando lo importante es nuestra experiencia laboral, nuestra trayectoria, nuestras aptitudes, no si nuestra pareja es un hombre o una mujer. Aquí les comparto la opinión de la abogada Aleh Ordóñez. ¿Qué podemos hacer en caso de que nos pregunten esto verbalmente?

«Para pregunta VERBAL: Antes de preguntar, lx interlocutxr tendría que justificar la pregunta y dar la opción de no responder sin tener que justificar la respuesta o la omisión de respuesta. Y aún con todo, el caso podría litigarse en contra de la empresa como injerencia arbitraria en la vida privada, discriminación, trato cruel, degradante e inhumano, etc. Es decir, está muy cabrón que una empresa justifique la pregunta. En todo caso, es un dato que puede obtenerse luego de la contratación y no convertirlo en una variable a estudiar previo a la contratación. Estaría interesante que alguien argumentara que ser heterosexual soltero y hombre lo pusiera en desventaja frente a un formulario así en una contratación. Creo que el final sería obligar a las empresas a no recabar esa información en candidatxs (aunque sea por un fin “justificado”).

Si a ti no te incomodaría que te hicieran una pregunta así, entonces es muy probable que la respondas y listo. Pero ¿y si te sientes invadido? ¿Debes responder o no? Esto aconseja el licenciado Carlos Gudiño:

«Ninguna de las categorías o características que te marca el artículo primero constitucional, que es el que te dice que a nadie se le discriminará por razón de raza, sexo, orientación, etcétera, están relacionadas directamente con las cualidades o con la preparación o con la aptitud para poder tener cualquier empleo, no tienen nada que ver. Desde el punto de vista ético no pueden preguntar eso porque son cosas de la vida personal que no influyen en el trabajo, solamente pueden limitarse a preguntar cosas que tengan que ver con el puesto al que vas a entrar para ver tus aptitudes para realizar el trabajo. Tu vida personal debe quedar fuera. Yo recomendaría que ante todo ese tipo de preguntas tan personales —religión, orientación sexual—, pueden decir muy calmados, sin hacerse l@s indignad@s: “Esa pregunta no la tengo por qué contestar”, y siguiente pregunta. Punto. Si insisten hay que mantenerse firmes en el no, pero sin hacer un drama. Es como decir tengo el derecho de dejar esa pregunta en blanco».

Bueno, ¿y a Ximena le dieron el trabajo o no?

Ximena me contó que antes de que su futuro jefe —sí, sí la contrataron— le hiciera esa pregunta, le dijo que esa empresa no discriminaba a nadie ni por raza ni por sus creencias ni por su orientación sexual.

«Eso fue de lo primero que me dijo en la entrevista y luego todo fue supercasual. Empezamos a platicar y me dio confianza. Ya que me hizo esa pregunta sí me puse nerviosa y se me hizo raro que me preguntara, pero fue porque yo también como que le di confianza a él de que me la hiciera. Ya que me lo preguntó sí pensé en mentirle, pero por lo mismo de que él me dio confianza le dije que era gay y ya, me dio las gracias por ser sincera. Y mucho tiempo después me dijo que una de las cosas por las que me había contratado era por eso, porque había sido supersincera y transparente con él».

Ay, qué bonito es contar/leer una historia que tiene final feliz, ¿verdad? Gracias, Ximena, por compartirnos tu historia.

Cuéntenme, ¿a ustedes les han preguntado cuál es su orientación sexual en una entrevista laboral? ¿Cómo reaccionaron? ¿Cuál fue su experiencia? ¿Están de acuerdo con que pregunten eso o no?

Como siempre: que viva el amor.

Y tú ¿qué opinas?