López Sánchez también mencionó que el bajío mexicano es propenso a la discriminación en contra de la diversidad sexual debido a sus altos índices de violencia generalizada.

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La Dra. Erika López Sánchez, docente de la Universidad de Guanajuato (UG), llevó a cabo una investigación en tres ciudades distintas del país (Tijuana, Ciudad de México y Guanajuato) con el objetivo de observar las circunstancias que han originado que las políticas públicas de cada uno de los tres lugares hayan virado hacia la protección de los derechos humanos. También observó la manera en que las personas se apropian de dichos derechos, sobre todo en materia de diversidad sexual, rubro que incluso a nivel nacional continúa rezagado.

Como parte de su estudio, López Sánchez se ha interasado por el reconocimiento a nivel nacional de los derechos políticos y civiles de la comunidad LGBT+. Por esta razón durante su proceso de investigación recolectó información basada en la observación de comportamientos naturales.

Su análisis se conforma de entrevistas con respuestas abiertas, además de la observación en grupos determinados. La conclusión a la que llegó López Sánchez es que en ciudades del Bajío mexicano, como Guanajuato, se ha “patologizado” la diversidad sexual, lo que en palabras más sencillas significa que la sociedad excluye a la comunidad por considerar a cada uno de sus miembros seres enfermos. De esta idea surge la discriminación de quien considera que los miembros de la comunidad LGBT deben “tratarse”, es decir, seguir un tratamiento médico que ¡les quite lo homosexual/lesbiana/transexual/etc.!

Entonces, la comunidad LGBT crece con la idea de que no es merecedora de derechos. En muchas ocasiones las lesbianas y homosexuales se encubren como heterosexuales para poder gozar de sus derechos en el espacio público. En el casi de las personas transexuales es más difícil. Entonces queda al margen

concluye la doctora mexicana.

La creencia en que la preferencia sexual por una persona del mismo sexo es una enfermedad es acaso lo que más daña nuestras relaciones sociales, y desde luego esto tiene más de un nombre: ignorancia, prejuicio, falta de empatía.

Con información de Periódico AM

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