La reciente llegada de dos de las drag RuPaul al país (y las que vienen) tiene detrás a un team de empresarios que trabaja tanto como sueña.

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Es lunes en la noche. Faltan sólo unos días para la llegada de Tatianna a Bogotá y aún con toda la expectativa de la segunda fiesta drag ‘con todas las de la ley’ en el país, los organizadores de Oh My Drag! nos abrieron un espacio en su apretada agenda para contarnos cómo construyeron este nuevo concepto de fiesta en Colombia.

El gusto por RuPaul’s Drag Race y la cultura drag se va creando como un pequeño ritual oculto en busca de videos y fotos para convertirse tal vez en la auténtica expresión de las ganas reprimidas de todo homosexual por ‘botar pluma’. Esta afición en común fue uno de los elementos que mantuvo la amistad de Juan José y Roberto, dos venezolanos que salieron de su país por la situación económica.

–Un día conversando con Roberto, me mandó una foto de un meet and greet de unas chicas, de hecho eran Tatianna con Courtney Act en Lima. Yo pensaba que no puede ser, que aquí a Colombia no viene nadie, y molestando le dije “les voy a escribir  para que vengan, las voy a mandar a traer”.

Lo que no era molestando es que Roberto en Perú conocía a los organizadores de Éxodo Party, la fiesta que ya había llevado a varias drag de RuPaul al país y, ‘entre chiste y la chanza’, conectó a Juan José con Éxodo para hacer lo mismo en Colombia, sin saber que en menos de dos meses sería un éxito rotundo y pionero en una cultura queer emergente.

El chiste se desarrolló en tiempo récord desde mayo de 2017 hasta que en conversaciones mucho más serias con el contacto peruano, Juan José, llevándose a su muy comprensivo novio por delante, Camilo, empezaron a palpar el terreno en Colombia, sus bares, sus leyes y su público, para hacer la primera fiesta drag en el país, un evento que de sólo pensarlo, incluso los más fans del reality, veían casi imposible.

Roberto Colmenares, Juan José Jiménez, Laganja Estranja, Camilo Ramírez y Envy. Foto: cortesía Oh My Drag!

A pesar de que la primera fiesta la pronosticaban para julio, el evento oficial de arranque se empezó a materializar gracias a la cabeza ‘aterrizada’ -y quien en adelante se convertiría en la voz de la razón dentro de Oh My Drag!-  de Camilo, que inició desconfiando del éxito de este tipo de eventos en el país:

–Yo, conociendo un poco la cultura aquí y cómo es la gente, tenía mis reservas. Los eventos para la comunidad estaban muy centralizados y como cliente sabía -de sus años de fiesta- que las iniciativas de nueva rumba se iban apagando a través de los años.

Con una excepción a la regla, referente oficial de la rumba gay y ahora, tal vez, competencia: Theatron, discoteca en la que estos chicos habían bailado durante años y de donde nación mucho el entusiasmo por crear este tipo de rumba desconocido en Colombia.

A partir de este momento cada miembro asume su papel dentro de la odisea: Juan José, el ‘iluso’ aterrizaba sus ánimos con las recomendaciones de Camilo y Roberto, un equilibrio que los llevó a pensar en grande y con el que crearon Prisma Proevent, el músculo económico de Oh My Drag!, con la idea no sólo de crear una fiesta gay sino una promesa de contenidos para toda la comunidad LGBTI.

Tal vez por eso cuando estuvieron creando el nombre de la fiesta, descartaron una lista de más de 50 opciones y confiaron en la intuición de Juan José que al mencionar la frase en una de las múltiples peleas en chat de Whats App, aseguraron el éxito de una expresión que funciona tanto como emociona. Así se los dijo la manager de Laganja Estranja cuando lo vio por primera vez: “Es el mejor nombre que haya oído de una fiesta”.

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Arrancaron entonces los primeros contactos con las artistas. Primero, a través de la pequeña puerta que ofrecía el enlace peruano, para luego abrir el inmenso abanico de posibilidades y estéticas drag de las chicas RuPaul.

­–Aquí tuvimos que decidir, -dice Juan José- y ahí entraba Roberto, que contaba con más experiencia, había estado en más fiestas y había visto drags, porque mientras se organizaba esto en Colombia, en Perú seguía un desfile de chicas.

–Yo ya había visto a Laganja en Lima y me pareció increíble el show. Entonces, empezamos a conversar sobre ella y yo les decía que me parecía excelente: no era una top, pero lo que iba a mostrar iba a ser interesante– comenta Roberto.

La idea de Oh My Drag! es moldear una comunidad que estaba dispersa, y como lo que tenían en mente era más que una fiesta, era importante pensar en una ascendencia de espectáculo para ofrecer a la comunidad. Arrancaron los estudios de ‘Race-tología’ dentro de los seguidores y fans del reality, que se volvieron fuente vital de información y amigos, completamente emocionados de que “por fin alguien los escuchaba y se atrevería a traer este show al país”.

Post de expectativa de Oh My Drag! en sus redes. Foto: tomada de @ohmydrag

Los primeros anuncios de que algo grande estaba por pasar vinieron de la mano del final de la novena temporada, cuando una sencilla publicación en el Instagram de Oh My Drag! prendió las alarmas: la comunidad especuló durante dos meses si se trataba de una versión colombiana del reality hasta que bien entrado octubre se anunció el nombre de Laganja.

–A pesar de no tener contacto directo con la artista, sabíamos por la manager que Laganja estaba muy emocionada -comenta Juan José-, lo que era un reto, para Laganja era algo nuevo, tenía miedo de venir a Colombia por una imagen negativa, con unos productores que no conocía, con un público que jamás había explorado y con ninguna referencia de otra chica drag que haya venido a Bogotá.

Laganja Estranja

El momento cumbre llegó luego del enorme retraso que representó encontrar finalmente el lugar para el show, convertirse en DJs, diseñadores, escalar a la categoría de productores y asumir el curso empírico de negociantes.

–Nuestra comunicación con Laganja empieza desde el aeropuerto –comenta Camilo-. Nos dimos cuenta de que estábamos tratando con una persona increíble, bastante receptiva a todo lo que le proponíamos y logramos encontrar un match muy fuerte entre ella y el equipo.

Mucha de esa confianza que se generó fue porque el recibimiento de la artista en Colombia estuvo, en gran parte, a cargo Nicolás (Envy), la cara drag del grupo.

–Cuando Laganja llega a Bogotá, a un sitio completamente nuevo, ver que alguien la está recibiendo en drag le dio mucha confianza. Porque hacer drag no es sencillo; conlleva tiempo, es esfuerzo, es maquillaje, vestuario, es enfrentarse a la calle, a las miradas.

En este punto, literalmente Laganja tomó el control de Oh My Drag!: les confesó que lo que estaban haciendo le había llamado tanto la atención que entendía que iba más allá de una fiesta

Laganja Estranja en Bogotá. Foto: tomada de @ohmydrag

–Ustedes están apoyando a la cultura drag en Colombia y eso para mí es muy bonito. Crear un espacio donde la gente se sienta segura de sí misma, donde la gente pueda ser quien quiera que sea es algo que yo quiero promover a nivel mundial y es algo que yo me he trazado como meta personal– les dijo la misma Laganja Estranja, que confesó con lágrimas en los ojos que si Brasil era su país favorito, ahora sería Colombia, pero que no le dijéramos a Brasil -cuenta Juan José, que aseguró emocionado: –Si Laganja llegó al país como una artista, se fue como una amiga–.

La fiesta de ser uno mismo

A pesar de que el mensaje se ha movido como una bola de nueve entre la comunidad, estos chicos se han dado cuenta de que la gente no tiene idea de qué es el drag y lo que significa, y han entendido que hay que educar al público, enseñarle a apreciar este arte.

–Nosotros nunca nos cerramos a que fuera una fiesta sólo para gente LGBTI o sólo para drag, porque no todo el que vaya tiene que ir producido y no todo el que esté tiene que ser gay. Mostramos que la comunidad gay tiene mucho más que mostrar y existen otras alternativas porque se instruyen con nosotros de qué es drag, qué es transgénero, qué es travestismo, cómo alguien trans hace drag o alguien hetero hace drag.

Dentro de esa educación, una de las misiones más importantes que se han puesto y hasta el momento se ha cumplido exitosamente es la promoción del talento drag nacional. Este es un espacio de calidad para personas que están trabajando localmente como Mis Amigas Drag, que participaron en la primera edición y repiten en esta segunda junto a Jano Von Skorpio.

Por otra parte, la producción del show de Tatianna (para este viernes ocho de noviembre) inició dos semanas antes de la primera fiesta. Este es un mensaje para la comunidad y el público en general de que sí hay algo más allá de los eventos y es el nacimiento de una nueva forma de rumba en Colombia. La tarea ahora es de los asistentes, pues si Oh My Drag! ya ha llenado las expectativas, ahora tenemos que llenar cada show, por lo menos -primicia de Homosensual.mx- en el primer trimestre de 2018.

Este es el lugar perfecto para aquellos lobos solitarios que disfrutan bajo las sábanas los capítulos de RuPaul’s Drag Race para encontrar una manada con los mismos gustos, así como para aquellos que disfrutan de la diversidad. Si bien Oh My Drag! es una fiesta para celebrar el arte drag, es también un momento para ser uno mismo y para relacionarse con el ambiente.

Y tú ¿qué opinas?