Foto: Tumblr

Este es un libro es una investigación, una guía, un conjunto de reflexiones para todos aquellos que en algún momento hemos sentido que nuestro cuerpo debería ser otro, uno más bello…

“Tratado breve de concupiscencias y prodigios” es un libro que reúne el análisis de un grupo de expertos en el estudio de los cuerpos disidentes; es decir, cuerpos transexuales, intersexuales, que viven con VIH y seropositivos, cuerpos que no encajan en la norma social fitness, e incluso cuerpos que se desarrollaron con una alteración genética originando lo que conocemos como Síndrome de Down.

Los autores, bajo la coordinación de Mauricio List Reyes y Fabián Jiménez Gatto, realizan reflexiones sobre el diálogo que existe entre la ciencia (particularmente la medicina) y la antropología entorno al cuerpo, de forma específica es un estudio del cuerpo cuya identidad, salud y sexualidad se han visto limitadas debido a que no cumplen con la norma que nuestro modelo social ha impuesto.

Después de leerlo, he decidido compartir con ustedes 15 lecciones que aprendí a través de sus páginas y que me han recordado la importancia de amar y promover el respeto a la diversidad de identidades y sexualidades que habitan en cada cuerpo.

Un cuerpo tiene identidad desde que existe, no porque se le asigne un género

Hablando particularmente de las personas intersexuales, se hace evidente la forma en la que la ciencia (la medicina sobre todo) valida a través de la normalización del género binario la idea de que un ser humano debe necesariamente identificarse con un sexo para que su identidad sea aceptable; lo cual por supuesto es una falacia desde el punto de vista de la expresión de género dado que un hombre puede identificarse como mujer y viceversa, además de que nuestros patrones de comportamiento no están relacionados siempre al sexo con el que nacemos y por eso existen hombres femeninos y mujeres masculinas.

No podemos pretender que un cuerpo es menos importante porque no nace “niño” o “niña”. Las configuraciones de sexo pueden ser ambiguas. Fuente: Slideshare

 

La validación del género binario atenta contra la diversidad

Y no estamos diciendo que cada vez que nazca un niño, se le asigne “sexo indefinido” en su acta de nacimiento, pero debe haber más formas de proteger a los niños transexuales e intersexuales de modo que tengan la libertad de expresar el género con el que se identifican y que sus derechos no se vean violentados por grupos religiosos, sociales e inclusive por políticas discriminatorias.

Fuente: Slideshare

El ideal regulatorio del sexo nos clasifica en rangos limitantes

La idea de que solo hay hombres y mujeres, y que su sexo biológico necesariamente está relacionado con su orientación sexo afectiva es la principal razón por la que existe la discriminación hacia el colectivo LGBTI+, además de que crea prejuicios absurdos como pensar que todos los hombres deben ser fornidos, y que todas las mujeres son débiles. Este ideal regulatorio impide que amemos del todo nuestros cuerpos, sobre todo si no encajamos en las expectativas establecidas para nuestro género.

Infografía: @PiernaCruzada

Enmarcar “el sexo verdadero” solo convierte a los cuerpos en objetos dóciles para la ciencia

La creencia de que solo la heterosexualidad es válida así como el hecho de que los cuerpos transexuales e intersexuales se consideren anormales, es el resultado de una ciencia que “en nombre de la salud” elimina la diversidad de modo que el cuerpo de estudio sea aceptable y que todos aquellos rasgos disidentes que atenten contra el género binario, se consideren un error, una enfermedad.

Fuente: The Inquisitr

La institucionalización de las capacidades permite que la discriminación persista contra muchas personas con cuerpos disidentes

Este libro también aborda el tema de las capacidades diferentes. Desde el momento que una persona nace con Síndrome de Down, sordera, etc., se le considera un cuerpo enfermo y el estigma que se pone sobre él o ella lo acompañan hasta su muerte y lejos de darles un trato adaptado a sus necesidades; se les mira con lástima. Entender y amar estas configuraciones anatómicas se vuelve un reto, en una sociedad capacitista que valora las habilidades y castiga las diferencias. Un cuerpo con capacidades diferentes tiene el mismo valor que cualquier otro.

Foto: Personnel Today

A pesar del castigo y las contradicciones con las que descubrimos nuestra sexualidad, nunca debemos avergonzarnos de él

Uno de los puntos más importantes que aborda este libro es la necesidad de educarnos en nuestra sexualidad, es que va más allá de disminuir los factores de riesgo que atenten contra nuestra identidad, debemos también entender porqué erotizamos ciertas cosas, porque desarrollamos el deseo sexual, las razones por las que llevamos a cabo prácticas sexuales que se pueden considerar insalubres o riesgosas. Avergonzarnos de tener múltiples parejas sexuales e incluso de no estar interesados en el sexo, solo es el resultado de una serie de normas que se nos han impuesto de una forma muy sutil y debemos romper con ello, obstinarnos en ejercer nuestra sexualidad.

Fuente: WikiHow

El sexo es también una búsqueda de identidad, el cuerpo del otro nos ayuda a reafirmar lo que somos

Está bien si te gustan cierto tipo de cuerpos, si buscas ciertas características en el otro. El sexo es una reafirmación de lo que eres y debes, en todo momento buscar la plenitud, el placer, sin olvidar que el sexo siempre debe ser consensual y jamás debe poner en riesgo tu estabilidad emocional.

Fotograma: Empire

Debemos ir más allá de la culpa y el dolor para poder vivir en paz con nuestros padecimientos

La idea de un cuerpo sano es una utopía, por ello no debemos avergonzarnos de aquellos factores que afectan nuestra salud. Particularmente en este apartado, este libro me enseñó que el estigma del VIH/SIDA debe ser erradicado desde una ideología que vaya más allá de la culpa y el castigo, que trascienda a la prevención y a la lucha por la justicia para quienes viven con el virus, sin juzgar ni castigar la forma en que lo contrajeron.

Foto: Campaña uruguaya contra el estigma del VIH.

Hoy en día, muchas personas que viven con VIH han reivindicado su identidad

Aquellas personas que viven con VIH/SIDA han encontrado en este nuevo modo de vivir una identidad que les permite ver más allá de la enfermedad. No es que no debamos prevenir el VIH/SIDA, es que el estigma que cargan estas personas les permite crear grupos de apoyo y transformar el castigo en una forma de redención.

Esta campaña mejora la vida de los chicos seropositivos. Foto: Zizo Online

Ser distinto en un mundo regido por prejuicios te da la oportunidad de rehusarte a la normalización

Negarte a ser como los demás en un mundo que te exige que encaje en la norma es la forma más inteligente de amar y respetar tu cuerpo. Y si decides cambiar algo, que sea porque así lo deseas, no porque alguien más espera que lo hagas.

Foto: Tumblr

La idealización, el adoctrinamiento y el exilio al que han sometido nuestros cuerpos nos impide entender y admirar la diversidad

Estos tres factores nos han encasillado en estereotipos que impiden que entendamos la diversidad, no desde la diferencia de los cuerpos y mentes sino desde la igualdad y la justicia. No hay personas diferentes, no hay cuerpos extraños, no hay mentes que no encajan; hay un sistema que ha permitido la normalización.

Foto: Tumblr

El dispositivo de la sexualidad normaliza los cuerpos aceptables e incluso los que es válido desear

La sexualidad es un factor que define muchas cosas sobre nuestro cuerpo. Tan solo el caso de quienes tienen discapacidades; se les ve como personas incapaces de disfrutar su sexualidad o ajenas al deseo sexual. Lo mismo sucede con las personas trans, las personas andróginas, con sobrepeso, que tienen extrema delgadez; se les mira como si fuesen incapaces de desear y de ser deseados, lo cual es un absoluto error. Todos somos seres capaces de disfrutar el sexo y si no lo disfrutas o no te interesa, tampoco tienes que dar explicaciones de ello.

Foto: Tumblr

Es preciso obstinarse en nuestra identidad

Este libro me dio una lección muy importante sobre mi identidad. Debes obstinarte en lo que eres, en que no hay ser perfecto ni adecuarse a un estándar. No tienes que tener el cuerpo que los demás, ni ser lo que otros, no tienes que ser heterosexual ni cisgénero, tienes que ser tú y obstinarte, usar tu identidad como bandera y ondearla tan alto como puedas. Ríete de la normalidad y enséñales que ser tú (aunque te traten de diferente) es ser perfecto/a.

Todos los cuerpos importan

Y en nuestras manos está el darles importancia y valor. Los cuerpos importan desde que existen, no porque se les asigna un género o una identidad respondiendo a un sistema ideal.

Foto: Campaña “Ropa interior para hombres perfectos” de la marca Dressmann.

Aprender a amar nuestro cuerpo es más fácil cuando identificamos los factores que limitan nuestra identidad

En conclusión: una vez que llegué al final de este libro, me di cuenta de todo aquello de lo que me estoy perdiendo de amar en mi cuerpo porque me había enfocado en seguir la norma y en encajar en un sistema que espera de mí ciertas características. Identificar aquellos factores que te impiden ser feliz con tu cuerpo o que te mantienen en esa constante comparación con otros, te ayudará a eliminar los prejuicios que tienes sobre ti mismo/a y te permitirán amarte cada día más.

Quiero hacer un agradecimiento especial a mi querido Manuel Méndez por poner este libro en mis manos y por el cariño que ha surgido desde aquel encuentro.

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