Foto: Daniel Infame

Desde el primer momento en el que entré a la casa, percibí un ambiente de misterio. Las instrucciones eran, tocar el timbre y no hacer preguntas…

“Un acto de comunión”, es una experiencia teatral y gastronómica capaz de seducir, atrapar e impactar a cualquiera que guste de la buena comida y las historias con giros inesperados. Sin duda es toda una sorpresa que quiero recomendarles por todos las sensaciones y sabores que experimenté con ella.

El lugar donde se presenta esta obra es un misterio. Más que clandestina, es itinerante, lo que le agrega bastante emoción desde antes de la función ya que la sede se revela un día antes de la función vía correo electrónico (previa reservación) y el cupo es muy limitado.

El lugar en el que yo viví esta experiencia se encuentra en la Colonia Escandón (Ciudad deMéxico). Desde el primer momento en el que entré a la casa, percibí un ambiente de misterio. Las instrucciones eran, tocar el timbre y no hacer preguntas a la persona que abriera, después debía dirigirme al patio en donde encontraría unas escaleras iluminadas solamente por velas y debía subir. Cuando llegué al salón en donde el resto de los asistentes se encontraban, me encontré únicamente con la luz de más velas pequeñas y las voces de los asistentes inundando la habitación en la que había una mesa de la que tomé una cerveza, aunque también encontré mezcal pero decidí que prefería tomar algo menos fuerte antes de la cena, aunque después pensé que el mezcal habría sido mejor idea. Al centro del lugar, aguardaba un teléfono celular conectado a un auricular y sobre una base que le daban estilo de un teléfono clásico de los años noventa, de aquellos con el cable enroscado. También noté el retrato de una mujer, rodeado de velas, que se encontraba sobre lo que antes fue una chimenea. Quizás era parte de la casa, o de la función, pero no me atreví a preguntar.

Foto: Cortesía de José Juan Sánchez.

Un par de cervezas y casi veinte minutos después de la hora a la que me citaron, el teléfono que se encontraba al centro del salón sonó y una chica se apresuró a contestar. Alcancé a escuchar lo que era la voz de un hombre, una voz bastante masculina que intuí era el protagonista de la obra. La chica asintió dos veces: una con la cabeza y otra acompañada de un “ok”. La función había comenzado; acto seguido, la muchacha nos indicó que debíamos bajar las escaleras y dirigirnos hacia el fondo del patio, donde aguardaba una reja que se abrió para darnos paso hacia otro pequeño patio, desde el cual se veía un gran comedor preparado y un montón de gente en la cocina apresurándose. Nos invitaron a pasar y a ocupar nuestros asientos.

A petición de los realizadores de “Un acto de comunión”, me reservaré el derecho de ahondar en grandes detalles sobre la historia.

Pero les diré que conocerán a Frankie, un hombre por demás carismático, aunque algo introvertido; el protagonista narra el funeral de su madre y lo que pasó después, cómo luego de no ser más que hijo, este hombre descubre una libertad que no había tenido cuando su madre estuvo viva y comienza a liberarse de miedos, de ataduras, comienza a buscar en internet aquello que tanto había deseado: la cercanía, la oportunidad de experimentar el deseo sexual que había guardado por muchos años.

La obra transcurre durante los tres tiempos de la deliciosa cena a cargo del chef Gerardo Aguilar, acompañada de un vino dulzón que combina a la perfección con la agridulce entrada y el sorpresivo plato fuerte que complementan la exquisita combinación de sabores, proyecciones y música, con la maravillosa actuación de José Juan Sánchez quien encarna a un personaje tanto misterioso como seductor. “Un acto de comunión” obra que juega con los sentidos y las emociones, que fascina y que también tiene ese elemento inesperado que siempre transforma el teatro en una experiencia vibrante donde el espectador se vuelve parte de la historia.

Así que si quieren ser parte de los contados afortunados que hemos tenido la fortuna de cenar con Frankie, pueden encontrar la información para asistir en sus cuentas de twitter y facebook y vía correo electrónico. Les recomiendo reservar con anticipación y considerar las fechas disponibles para vivir esta experiencia.

Y tú ¿qué opinas?