Foto referencial / Tomada de: @BogotaParticipa @Director_IDPAC

Una brutal agresión a mujeres trans en Bogotá fue la triste antesala de un informe sobre las violaciones a derechos humanos de la comunidad gay.

Tan sólo un día después de la Marcha del Orgullo LGBTI+ de Bogotá y otras ciudades de Colombia, el país amaneció con la triste noticia de que tres mujeres trans fueron violentadas sin posibilidad de defensa al sur de la capital. Casos como este son recopilados en el informe La discriminación: una guerra que no termina, un documento creado por las organizaciones Caribe Afirmativo, en asocio con Colombia Diversa, que evidencia la situación de los derechos humanos de la población LGBT en 2017, año que deja al menos 109 personas de la comunidad asesinadas en 19 departamentos del país.

La brutal agresión a las mujeres diversas se conoció tras la viralización de un video de las cámaras de seguridad de un salón de belleza, en el que, de un momento a otro, seis individuos ingresan para propinar una violenta golpiza a tres mujeres trans indefensas que se encontraban trabajando allí dentro.

Este lamentable hecho ilustra las causas de la violencia hacia la población LGTBIQ que relatan el informe, donde se precisa que de los 109 homicidios registrados en 2017 (uno más de los reportados en 2016), 41 de ellos (37%) fueron motivados por prejuicio o intolerancia hacia la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas, es decir, que sus agresiones fueron causadas por estereotipos sociales, como el que reprodujo un panfleto en Aguachica (Cesar): “por culpa de los maricas, se está perdiendo la juventud”. Y, por eso, invitaba a eliminarlos.

El documento define este tipo de violencia por prejuicio como “los actos que buscan ocasionarle daño a una persona debido a la percepción negativa de su orientación sexual o identidad de género”, lo que permite inferir que si bien casi la mitad de los crímenes estuvieron motivados por el rechazo hacia la orientación sexual de la víctima, también hubo premeditación para escogerla.

A pesar de los avances jurisprudenciales para garantizar los derechos de esta comunidad, de que los índices de homicidio han bajado de manera sustancial en los últimos años y que los Acuerdos de Paz han logrado el desescalamiento del conflicto armado en muchas regiones del país, la violencia contra lesbianas, gais, bisexuales y trans no da tregua. Y el indicador más alarmante son los homicidios.

Mujeres trans y hombres gays: los más afectados

Según la investigación, 36 de las 109 vícitimas de homicidio corresponden a mujeres trans, especialmente vulnerables a ataques por parte de presuntos clientes o grupos delincuenciales cuando se encuentran en zonas donde ejercen el trabajo sexual. Pero lo realmente preocupante es la aceptación de la sociedad sobre estos hechos: “Muchos de estos crímenes son justificados por los atacantes, los medios de comunicación y las autoridades alegando que las víctimas habían cometido hurtos o que estaban vinculadas al microtráfico” relata el documento.

La idea de que las mujeres trans son delincuentes promueve un estereotipo negativo y limita las posibilidades de acceso a la justicia en casos de violaciones de derechos humanos; según el informe “Esto contribuye a que los crímenes queden en la impunidad y envía un mensaje de tolerancia del Estado. Solo dos de los asesinatos de mujeres trans en 2017 están siendo investigados como feminicidio”.

Tomada de: @ColombiaDiversa

Frente a la violencia contra hombres gais se registraron 44 asesinatos, 20 de ellos ocurrieron en las casas de las víctimas y fueron motivados por el prejuicio a la expresión o identidad de género: “Más allá del objetivo de robarlos, lo cual no siempre ocurre, este tipo de crímenes buscan enviar un mensaje de rechazo hacia la orientación sexual de las víctimas, debido al exceso de violencia al que son sometidas y en ocasiones por las posiciones en las que dejan los cuerpos o mensajes escritos que dejan al lado de ellos” relata el texto, que también llama la atención sobre el hecho de que, en la mitad de estos casos, las autoridades han identificado o capturado a los presuntos responsables.

Tomada de: @ColombiaDiversa

Mapa del horror

El mayor número de víctimas se registró en Antioquia (con 28), Valle del cauca (28) y Bogotá (12). El promedio de edad fue de 37 años y casi todas tenían bajos niveles de escolaridad. Cinco eran defensoras de derechos humanos: “A pesar de la firma del Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno y las Farc, y de los avances en la mesa de diálogos con el Eln, el conflicto persiste e incluso se ha agravado en varias regiones del país. La presencia de grupos armados sigue poniendo en riesgo a la población LGBT, ya que muchos de ellos reproducen estereotipos negativos y atacan a esta población, con tal de legitimar su rol de control social”, afirma el informe.

¿La verdadera violencia?

Además del dramático cuadro de violencia física, el informe también advierte sobre la existencia de problemas ligados con la falta de oportunidades educativas y laborales de esta población, la indiferencia o complicidad de las autoridades y la exclusión socioeconómica:   “Muchas personas lesbianas, gays, bisexuales y sobre todo las personas trans siguen siendo expulsadas de sus familias, colegios y comunidades, lo que las deja con muy pocas oportunidades de subsistencia por fuera de economías informales o altamente criminalizadas, como el trabajo sexual. La exclusión socioeconómica de las personas LGBT sigue siendo un problema no resuelto, que las hace más vulnerables a la violencia y a la muerte”, dice el documento.

Conoce y descarga el informe completo aquí.

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