Foto: Alejandro Brauer y Editorial Zetina

Nacimos en épocas discriminantes. Aún a pesar de todo el avance que hemos tenido como comunidad, seguimos sintiéndonos rezagados y solitarios… y por ello nos es tan complicado encontrar el amor.

El autor de El amor no basta; Alejandro Brauer es licenciado en psicología y tiene una maestría en filosofía por lo que no es sorprendente que la historia, a pesar de su crudeza incluye fuertes reflexiones para las personas LGBTQ sobre la identidad, la vida en pareja, la sexualidad y la soledad bastante importantes. Y como sabemos que la mejor forma de hablarles de un libro es evitar los spoilers y contarles un poco de lo que aprendimos de ellos, estas son las 10 lecciones sobre el amor propio que aprendí de El amor no basta.

Primero yo

Debo admitir que la lectura de este libro no es sencillo. El personaje principal vive un intenso duelo tras el rompimiento de una relación sumamente tóxica. Sin embargo, es justo a través de este dolor que el autor nos enseña una valiosa lección: muchas veces con tal de no estar solos, anteponemos las necesidades de la otra persona y nos olvidamos de nosotros. Repite conmigo: primero yo, luego yo y al final yo.

Romper de una vez ese estándar del amor romántico

Esta relación tan turbulenta que vive el protagonista nos enseña que la mejor forma de arruinar una relación desde el principio es idealizándola porque ninguna relación es perfecta. Debemos ya de eliminar de nuestro sistema esa idea de que otra persona va a mejorar nuestra vida. La única persona que puede cambiar tu vida está frente al espejo.

Quien me quiera, no va a temerle a mis cicatrices

Sí, el amor duele y puede provocar heridas. Y no porque el amor sea imperfecto, sino porque como personas podemos tener muchos conflictos internos y eso puede llevarnos a hacerle daño a alguien (conscientes o no) y aunque no es una justificación, al final de este libro entendí la lección: Después de todo lo que he vivido, alguien que me ame jamás me va a hacer sentir avergonzado de mí ni de mi pasado. 

El amor no puede ser mezquino

El amor no es perfecto, pero tampoco puede llegar al punto de ser una justificación para actuar de una forma cruel. Se los pongo así de simple: No puedes ser tan impune con alguien que amas (o dices amar). Y esa lección nos hace falta a todos, porque cuando ligamos somos maravillosas personas, pero a la hora del truene sacamos el cobre. Así como debemos buscar construir relaciones sanas, al llegar al punto del final no podemos irnos por la puerta de atrás.

Portada: El amor no basta (2018). Editorial Proeza.

No es que falte amor, es que a veces no se puede

Esta es una lección que a muchos homosensuales no nos enseñaron. Y es que estamos tan desesperados por tener a alguien que aunque ambas personas se quieran, a veces simplemente no es posible. Porque las personalidades no encajan, o porque definitivamente no están listos para una relación, o por muchos factores más. La lección es esta: Si es para ti, aunque te quites. Si no es para ti, aunque te pongas.

Darlo todo no es un error

Mucha gente cree que inteligencia emocional es igual a ser tan reservado con tus emociones que te vuelvas un pedazo de hielo. Y no; si bien darlo todo en una relación no es la mejor opción, cerrarte al amor y a las relaciones tampoco te va a garantizar tranquilidad en tu vida. El amor es entregar lo que puedes y cuidar lo que recibes de la otra persona.

El duelo no es contra mí mismo

Este libro me enseñó que cuando una relación se termina, parece que el duelo es más bien una pelea contra uno mismo. Y tenemos que dejar de sentirnos culpables porque una relación terminó; aunque haya durado mucho tiempo, aunque todos te digan que los veían casados. Somos personas y nada en nuestras vidas es eterno…

La soledad nunca se va

Aunque suene sumamente trillado, parece que no nos queda claro que la soledad no es nuestra enemiga y no se va a marchar cuando establezcamos una relación con alguien; la soledad es una oportunidad para conocernos, para cuidarnos, para ser la mejor versión de nosotros mismos y prepararnos para esa persona que llegará a compartir nuestra vida. El amor no es un vacío para llenar, es un espacio para compartir.

El autor Alejandro Brauer. Foto: Twitter

Si no sueltas el pasado, ¿cómo sostienes el futuro?

Aunque suene a consejo de revista para tía, este libro tiene toda la razón. Hay que aprender a soltar, porque el amor es eso: aprovechar todo lo que alguien trajo a tu vida en su momento y entender que probablemente no se quede para siempre. Y si se va, darle las gracias por lo que dejó. Dejando ir, solo así rescatamos lo perdido.

Y luego de aprender a dejar ir, está prohibido cerrar la puerta

Nada de que tú no naciste para amar y nadie nació para ti. Este libro me recordó la importancia de no perder la esperanza y de no dejar de buscar el amor; pero sobre todo de recordar que no siempre amor es sinónimo de boda o de noviazgo duradero. Y no solo hay que dejar ir, hay que permitir llegar…

Ojalá disfruten la lectura y si este libro les enseñó más lecciones, por favor compártanlas en los comentarios.