Antes de que comiences a leer este artículo, es importante que sepas que este texto no pretende imponer ningún modelo de relación como ideal. En Soy Homosensual creemos que la diversidad también es entender que hay distintas formas de vivir el amor y que mientras sea una relación (del tipo que sea) consensuada, las opiniones sobran.

Ahora que la conversación sobre las relaciones no monógamas se ha abierto tanto y que cada día vemos más parejas que sostienen relaciones abiertas y/o poliamorosas, también es momento de mirar hacia ese modelo de relación que muchos aún buscan porque consideran ideal y que otros han desechado porque les parece un modelo obsoleto que promueve la represión sexual y la codependencia.

Nosotros creemos que no hay un modelo de amor ideal y perfecto; además de que las relaciones y el amor funcionan de distinta forma para todos los seres humanos (homosexuales o no), por lo que nos hemos dado a la tarea de investigar qué dice la ciencia sobre la monogamia y ahora vamos a contarles cómo llegamos a ella, porqué ha funcionado y las razones por las que es saludable llevar una relación monógama aunque tu amigo el moderno insista en que eso es cosa del pasado.

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Muchos estudios se han hecho para demostrar que la monogamia no es natural, muy pocos se han encargado de estudiar los beneficios psicológicos y evolutivos de la monogamia. En 2013, la National Academy of Sciences publicó dos estudios con aseveraciones bastante interesantes sobre los beneficios de las relaciones monógamas en distintas especies.

Los investigadores del University College de Londres, la Universidad de Manchester, la Universidad de Oxford y la Universidad de Auckland reunieron datos sobre 230 especies de primates. Trazaron la especie en una especie de árbol genealógico, reflejando la relación evolutiva entre ellos, posteriormente realizaron el análisis estadístico del árbol, por lo que el equipo pudo determinar una línea de tiempo de la cual diferentes comportamientos evolucionaron juntos a lo largo del tiempo, y qué ocurrió primero.

El primer estudio, reveló que el infanticidio de machos rivales (porque opresores) obligó a los padres a quedarse para proteger a sus crías, lo que provocó el cambio de múltiples compañeros de apareamiento a uno solo; pero en el segundo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge en Ciencia utilizó un método diferente para llegar a la conclusión de que la monogamia apareció como resultado de la competencia.

En los estudios de Cambridge, se clasificaron a 2.500 especies de mamíferos solitarios, socialmente monógamos o de grupo, descubrieron que la monogamia tiende a aparecer en especies cuyas fuentes de alimentos se extienden, como la carne y las frutas, donde el animal debe recorrer largas distancias para encontrar suficiente. Estas especies, incluyen varios tipos de roedores, muchos tipos de primates y algunos carnívoros, incluidos chacales (no, no de los que te encuentras en los antros), lobos y suricatas.

Evolutivamente, los seres humanos buscan las relaciones monógamas debido a la forma en la que se han establecido las sociedades más que por una cuestión romántica. La monogamia incluso, va más allá de cuestiones de reproducción, pues la monogamia es consecuencia del modelo de vida sedentario que los seres humanos adoptamos, después lo que prosiguió fue simplemente la combinación de factores políticos y económicos que dieron lugar a la idea de la familia como célula de la sociedad, lo cual por supuesto trajo otros paradigmas, que combinados con la expansión de las religiones, dieron lugar a los prejuicios sobre la diversidad y el libre ejercicio de la sexualidad humana.

Después de las lecturas de estos estudios, cualquiera podría llegar a la conclusión de que la monogamia no es más que el resultado de una ideología que se moldeó a lo largo de los años gracias a las necesidades de sociedades que se establecieron en un lugar y se fueron expandiendo. Y este artículo no pretende aseverar que la monogamia es natural; la pregunta del título está hecha para abrir el debate sobre este tema y llegar a una conclusión bastante pertinente: la monogamia es una elección y aunque muchas personas crean que no tiene ningún beneficio, la neurociencia dice lo contrario.

Love Sense: La nueva ciencia revolucionaria de las relaciones románticas, el libro de la psicóloga clínica, la Dra. Sue Johnson que habla de relaciones monógamas (homosexuales y heterosexuales). Su tesis, está basada en varios años de investigación en neurociencia sobre emociones humanas, y argumenta que al igual que el vínculo que los padres tienen con sus hijos, el amor monógamo tiene sentido como lo que ella denomina un código de supervivencia.

Hemos entendido mucho sobre el poder de las relaciones amorosas adultas, cómo este vínculo emocional nos crea un refugio seguro en la vida, nos permite crecer y funcionar a un nivel óptimo, y cómo el aislamiento emocional y la desconexión son extremadamente costosos para nosotros como especie.

De hecho, sus estudios arrojan varias aseveraciones bastante importantes, basadas en el comportamiento humano en relaciones monógamas y en el funcionamiento cerebral derivado de las mismas.

Nuestra cultura exalta la independencia aunque no es natural

“Se supone que debemos vivir en un entorno social rico, y en parte se trata de vínculos a largo plazo con personas especiales. A veces parece que la sociedad moderna está decidida a olvidar esto”. Con ello, la Dra. se refiere a las altas tasas de habitantes que viven solos en Norte América. “Ya no vivimos en pequeños pueblos. La gente a menudo depende del amor romántico como su principal fuente de apoyo social”.

El amor romántico es un accesorio de unión como el de una madre y un hijo

“No estamos conectados para enfrentar los peligros e incertidumbres de la vida por nosotros mismos. Nuestros cerebros están diseñados para utilizar a las personas que amamos como señales de seguridad fisiológicas y emocionales para hacer que el mundo sea un lugar más seguro. tenemos padres, y luego tenemos parejas a medida que envejecemos. Estos son los vínculos con los que contamos”, explica Johnson. “En ese sentido, nunca crecemos”.

La dependencia emocional es saludable, no ‘pegajosa’ y patológica

“El apego seguro -tener a otra persona con la que pueda contar como adulto- está relacionado con casi todos los índices de buen funcionamiento, felicidad y salud”. Y de hecho afirma que hay severas implicaciones físicas y de salud mental del aislamiento social y la soledad, desde un mayor riesgo de ansiedad, ataques cerebrales y ataques cardíacos hasta una frecuencia cardíaca elevada y niveles elevados de cortisol (la hormona del estrés) que afecta el sistema inmunitario. “No tener a nadie en quien confiar en lo absoluto literalmente va a estresar tu cuerpo hasta el infierno”. La advertencia: “No tiene que estar pegado el uno al otro, eso no es saludable, pero es saludable estar disponible”.

La gente está en su mejor momento cuando está acoplada, no aislada

“Se ha demostrado en la investigación, pero sabemos en nuestras entrañas que con alguien que nos valora, nos ama, nos escucha y nos apoya, somos lo mejor que podemos ser entonces”, dijo la autora. “Tomamos riesgos, creemos en nosotros mismos y tratamos mejor los problemas. Si estás conectado de forma segura, eres más asertivo, más confiado, más confiado… eres mejor para lidiar con la ambigüedad”.

Las relaciones seguras fomentan la independencia

Más allá de la salud, los beneficios de la monogamia se extienden al “equilibrio emocional”, dice Johnson. “Cuanto más seguras sean nuestras relaciones, irónicamente, más independientes podremos ser. La cercanía y la independencia son dos caras de la misma moneda. No se oponen”.

Los estilos de archivos adjuntos pueden cambiar, dependiendo de su compañero

“Sí, la gente puede cambiar”, afirma. El pensamiento solía ser que recibimos una plantilla de relación de nuestros padres, un modelo que usaríamos toda nuestra vida. Las investigaciones más recientes sugieren que “somos animales adaptables”, dice Johnson. “Si tenemos nuevas experiencias y estamos abiertos a ellas, podemos cambiar nuestra plantilla”. Es decir, que el argumento de que si no elegimos la monogamia es porque la hemos visto fracasar, no es del todo verdadero.

La tecnología erosiona nuestras relaciones

“Mire a las parejas cortejando en fechas: están en sus pequeñas pantallas casi la mitad de las veces”, dice Johnson. Ella argumenta que la tecnología debe usarse como una herramienta, no como un reemplazo de relaciones más intencionales. “Lo que no usas lo pierdes. La conversación cara a cara es esencial en la vida humana. No es un incidente”.

En resumen…

Tanto la monogamia como la poligamia traen beneficios a nuestras vidas, porque como seres humanos siempre buscamos la cercanía (emocional y física) para desarrollarnos apropiadamente. No importa qué elijas, importa que lo hagas consciente de que ese sea el modelo de relación que te hará sentir pleno/a, importa que antes de pensar en una o múltiples parejas, siempre pienses primero en tu salud y tu estabilidad emocional.

Fuentes: 1. Love Sense: The Revolutionary New Science

of Romantic Relationships, Dr. Sue Johnson.

2. Business Insider