Foto: Soy Homosensual

Entre el regreso de la Vero Castro, la maravillosa, espléndida, i-ni-gua-la-ble actuación de Cecilia Suárez y las divertidísimas frases que dieron materia para toda clase de memes, La Casa de las Flores dijo cómper, que ahí te voy y arrasó en todas las pantallas mexicanas este verano.

Foto: Milenio

Millennials, godínez, tías, abuelitas… todo mundo sabía lo que pasaba en la última producción de Manolo Caro. Y una de esas tantas cosas que pasaron fue la visibilidad de la diversidad sexual.

La bisexualidad de Julián

No sé ustedes, pero yo me quedé con la boca abierta cuando vi el agarrón clandestino que se dieron Diego y Julián en el primer capítulo. Fue como: “¡¿khá?! ¿Todo México va a ver, por fin, a una pareja gay que no entre en el estereotipo clásico de telenovela mexicana?”. Y entonces fui muy feliz. Porque hablan de amor y miedos LGBT+, de apps de ligue, de relaciones abiertas y cerradas… y cuando Julián descubre que en realidad es más bien bisexual, fui aún más feliz porque #Visibilidad.

Imagen: Giphy

Pero luego siguieron el camino del bisexual promiscuo y ya no fui tan feliz. Nuestra comunidad bisexual está muy invisibilizada y hay gente que, en pleno siglo XXI, osa decir que no existen. Y luego los que saben que sí existen, los tachan de promiscuos, infieles y Cher sabrá qué tantas cosas más… óiganme, no. Tanto en gays, lesbianas, heteros, bisexuales hay de todo: quienes saben comprometerse en una relación y quienes no. Por eso, al exponer a Julián como un chavito que agarra parejo ante una audiencia que o no sabe qué es la bisexualidad, o piensa que es la loquera al doble, refuerza esos estereotipos por los que muchas personas dicen: Ay, no, yo con alguien bisexual no. Me va a poner el cuerno con hombres y con mujeres” (y no se hagan, gays y lesbianas, que muchos de ustedes también lo dicen). Por eso deseo y anhelo con todo mi ser que en esta temporada se pongan las pilas con el tema y nos den una historia muy bonita con la que nuestras y nuestros bisexuales puedan identificarse.

Imagen: Giphy

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La transexualidad de María José

El tema que más le debatieron a La Casa de las Flores fue su personaje trans, María José, la ahora mujer trans que estuvo casada con Paulina de la Mora antes de su transición. El escándalo se armó por el impacto que tuvo en la gente en general el hecho de ver a un personaje transgénero en pantalla. Y luego porque en vez de contratar a una mujer trans para hacer el papel, contrataron al actor español Paco León; muchas personas opinaron que quizá habría estado mejor que actuara una mujer trans.

Imagen: eCartelera

Pero bueno, lo hecho hecho está. Y, gracias a santa Madonna, Paco ha hecho un muy buen trabajo con María José, haciéndonos a todos amarla. Además, es muy positivo ver la buena relación que tiene con su hijo y con la misma Paulina de la Mora, que a pesar de los conflictos no resueltos que tenía con su exmarido, en ningún momento deja de tratar a María José como lo que es: una mujer. Y ahí empieza lo interesante del asunto, porque aún hay pasiones y sentimientos entre esas dos.

Foto: @majo_karsavina

Y el final de temporada nos dejó muy claro que vamos a tener unas probadas de lesbianismo en las siguientes temporadas. Además, sería una relación lésbica entre una mujer trans y una mujer cisgénero heterosexual. Es un material DEMASIADO bueno. De verdad espero que saquen algo maravilloso de eso. Y que nos dejen a todas babeando porque esa pareja es dinamita.

Foto: Perú21

La escena drag

Y cómo olvidarnos de Amanda Miguel, Yuri, Paulina Rubio

Otra puntada de la serienovela fue incluir a una segunda Casa de las Flores, que en vez de florería es cabaret drag. Aquí es donde la producción también nos queda debiendo porque no nos muestran casi nada de toda la magia de la cultura drag. Hacen algunas apariciones, shows y listo, pero sería bonito y estaría bien que para esta temporada incluyan más escenas que reflejen ese mundo subalterno lleno de talento, pelucas y glitter.

Imagen: Giphy

Lo que sí me sacó lagrimitas y sonrisas fue ver la bonita relación de la hija pequeña de Ernesto de la Mora con todas las drag queens. Sobre todo para esa gente —ejem, Frente Nacional por la Familia, ejem—, que dice “no se metan con mis hijos”.

Imagen: Giphy

En fin, a la producción aún le queda mucha chamba por hacer, y esperamos que en las próximas temporadas nos hagan más justicia a su audiencia LGBT+. De momento, salúdame al Cacas. 

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