En ocasiones, los fetiches juegan un papel mucho más importante que el mismo acto sexual, ya que desencadenan nuestra excitación por esa persona, objeto de nuestro deseo. Identificar estos fetiches es una tarea crucial para poder disfrutar aún más el sexo #homosensual, sin importar el rol, posición o tipo de persona que nos guste.

Aunque el sexo es, por sí mismo, muy placentero, las maneras de disfrutarlo han evolucionando a nuestra par y más en el ambiente #homosensual. Nuestra aceptación en la sociedad y la tecnología, han permitido el acceso a la información que queramos, estimulando nuestra imaginación y poniendo al alcance todo tipo de fetiches para incrementar nuestro placerSigmund Freud establece que el “fetichismo sexual” consiste en utilizar una parte del cuerpo, una prenda o algún otro objeto como estímulo sexual que provoca deseo y excitaciónY es justamente aquí cuando la cosa se pone divertida.

El día que empecé a identificar estos fetiches en mi vida sexual, las cosas cambiaron completamente y cada experiencia sexual se convirtió en todo un viaje que puede llevarme al infinito y más allá.

He aquí los 10 fetiches que han cambiado mi forma de ver el sexo…

1. La ropa interior

Probablemente el más común de los fetiches, pero ¿cuántos de nosotros no nos prendemos al ver el resorte de ese brief pegadito asomándose por encima de los jeans? O, al estar ya a solas con esa persona, un buen faje en ropa interior, donde puedes ver, sentir, oler e imaginarte un millón de cosas para hacer, encienden mucho mejor el bóiler que fuera ropa y terminar en cinco minutos.

2. Los pies

Otro fetiche muy común, aunque hay para todos los gustos… desde un masaje que empieza relajándote y termina excitante a mil, hasta aquellos a quienes les gusta para horas saboreando todos y cada uno de los dedos para luego seguirse para otro lado… más jugoso.

3. Los Pelos

Comenzando con los vellitos en el brazo (o debajo de él) y siguiendo el caminito feliz por todo el abdomen hasta llegar al jardín de las delicias, los vellos siempre han sido un objeto de excitación, sobre todo para aquellos que sus padres no les heredaron vello alguno en el cuerpo. Pero eso sí, recuerden que el tronco se ve más grande, cuándo el pasto está bien podado.

4. Los piercings

Los hay desde aquellos pequeños en la oreja que son un bonito adorno público, hasta aquellos que incitan a los demás a chupar, morder y masticar… Por ahí dicen que los besos de lengua con piercing son los mejores, o qué tal aquellos en el pezón o el ombligo que se encuentran en zonas estratégicas para excitar a tu pareja… y por supuesto, nunca falta el aventado con uno en la punta del pene… ¿Les ha tocado alguno? Dicen que es una experiencia sin igual ¡para ambos!

5. Los tattoos

Similar a los piercings, aunque en vez de ser un objeto, es el pretexto perfecto para que tu pareja explore tu piel centímetro a centímetro… además, cada tattoo sobre tu piel es una historia que contar y que te puede llevar a conocer más y más a tu pareja (pretexto para volverlo a ver), y ¡mientras más tatuajes, más diversión! …dicen por ahí.

Y tú ¿qué opinas?