Entre sombreros y botas vaqueras, Monterrey es un paraíso.

No dejen de probar el tradicional cabrito (un poco, porque no es precisamente bajo en grasa), de visitar el obligado Parque Fundidora y la Macroplaza. Pero sin duda esto es lo que más nos gusta de Monterrey:

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1. La apertura


Hace unos días justamente hablé con un nuevo gay amigo que vive en Monterrey, y me corrigió un error muy grande: algunos tenemos la impresión de que en esta ciudad la sociedad es conservadora, cerrada y machista, a pesar de ser enorme y el centro económico del norte del país. Sin embargo, al menos él está fuera del clóset, y me dijo que jamás se ha sentido discriminado ni ha visto casos de homofobia en Monterrey (cosa que yo sí en la Ciudad de México, y hasta en ciudades como Londres). Claro que cada quien habla como le va en la feria, y su experiencia no puede considerarse una regla. Mi punto es que debemos borrar esta imagen negativa de Monterrey, ya que parece que la sociedad es más friendly de lo que pensamos. Yo fui una vez, fui a un antro gay a bailar, abrí una app de ligue, y hoy tengo unos cuantos amigos muy lindos de ahí que me confirman que un turista gay claro que puede ir y divertirse como nunca.


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La Sultana del Norte no tiene igual, Monterrey, agárrate, mete las chelas a la hielera que vamos a pistear como nunca.