Hay una playa que se encuentra entre Puerto Escondido y Huatulco, en Oaxaca. Es famosa por ser una de las pocas playas nudistas en el país y por ser una de las más “relajadas”.

Por supuesto que nos referimos a Zipolite, un destino donde no encontrarás grandes hoteles y tampoco antros. Por el contrario, encontrarás pequeños lugares para hospedarte, algunos restaurantes baratos, pero eso sí, mucha relajación y diversión.

Foto: @bajoelcielodeoaxaca

A diferencia de Puerto Vallarta, conocida por su vida nocturna llena de música circuit y un Grindr que explota, en Zipolite tendrás que acostumbrarte sólo al sonido de las olas y a cruzar la mirada con los chicos que pasen junto a ti mientras das un paseo en la playa. Al final de la bahía, cruzando un pequeño risco, se encuentra la Playita del Amor en la que muchos hombres van a bañarse y broncearse desnudos, además de buscar algo de acción detrás de las rocas. La Playa del Amor es también el punto ideal también para las parejas que buscan admirar el hermoso atardecer del Pacífico .

Zipolite se ha convertido en un gran destino para pasar fin de año y Semana Santa, aunque todo el año hay movimiento. Además, hay turismo europeo que busca playas tranquilas y limpias, alejadas de los grandes grupos de gente y de familias. La oferta culinaria y de hospedaje es excelente ya que se puede encontrar hospedaje desde 100 pesos hasta algunos hoteles boutique de 2 o 3 mil pesos la noche.

Si bien no es necesario estar desnudo, una vez ahí te darás cuenta que estar sin ropa es muy natural y que no importa si tienes un cuerpo atlético o estás flaco o un poco pasado de peso, igual podrás disfrutar de asolearte completito para que no se marque el traje de baño. Zipolite no es exclusivamente gay pero cerca de un 30% de los turistas sí lo son. Los demás visitantes son algunos hippies, algunas parejas heteros jóvenes y uno que otro surfista que llega para aprovechar las olas que se forman en el mar abierto.

Para llegar a Zipolite es necesario volar a Huatulco o Puerto Escondido y de ahí, tomar un taxi o un colectivo que en 45 min te llevan a la playa. Otra opción es viajar en autobús desde Oaxaca, sin embargo es una ruta pesada llena de curvas que atraviesan la sierra durante cerca de 6 horas desde la capital del estado. Aunque un viaje a esta ciudad también vale la pena por sus maravillas arquitectónicas y su excelente cocina.

Si no conoces la costa oaxaqueña, te la recomendamos ampliamente para tus próximas vacaciones, ya sea con tu pareja, amigos o tú sólo. Seguramente encontrarás con quien (o quienes) pasar un buen rato.